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Visita al Páramo de Ocetá. Turismo y preservación del patrimonio natural

julio 5, 2017

La preservación del Patrimonio Natural. El caso del Páramo de Ocetá

En un tiempo en el que todos tenemos claro que el turismo puede modificar una área geográfica y convertirla en una atracción turística artificial, hay lugares donde repentinamente nos encontramos la situación contraria. Es el caso del Páramo de Ocetá en Colombia, donde el turismo, en este caso eco turismo, ha puesto a las autoridades en alerta de preservación de su patrimonio natural.

La pregunta era: ¿Se puede visitar?

Mi idea desde un principio era visitar el Páramo de Ocetá, considerado uno de los más bonitos de Colombia. Pero al llegar a Sogamoso, una pequeña ciudad a cuatro horas al norte de Bogotá, diferentes personas me habían comentado que actualmente no se podía acceder.

La alternativa era ir al Páramo de Siscunsí, donde un guía del mismo hostal donde me alojaba me podía acompañar.

Cuando todavía no me acababa de creer que el páramo no fuera accesible, una pareja de franceses que estaban en el hostal me comentaban que ellos habían contactado un guía para ir al Páramo de Ocetá, y me invitaban a ir con ellos.

Yo ya no sabía qué creer, pero no tenía nada que perder. Fuera el páramo que fuera, finalmente podría visitar uno de los ecosistemas más especiales del mundo.

¿Que es un Páramo?

Los páramos son un tipo de ecosistema montañoso que se encuentra principalmente en la cordillera de los Andes. Y en Colombia, se concentran el 50% del total de estas zonas.

Aquí, como en los glaciares, se crean algunos de los ríos que suministran agua a diferentes zonas del país y además ayudan a captar grandes cantidades de dióxido de carbono.

El Páramo de Ocetá

El de Ocetá se encuentra entre los 3000 y los 4000 metros, por encima del área boscosa y por debajo de las nieves perennes. Es un ecosistema llamado paramuno y que se encuentra en pocos lugares del planeta.

Resulta que Ocetá es el nombre de una princesa indígena. Y explica la leyenda que su enamorado, un guerrero llamado Peñagos, murió en un combate contra los invasores españoles. La princesa triste y desorientada acabó muriendo de hambre y frío en la cumbre del páramo, motivo por el cual le pusieron su nombre.

La Ruta

Con unas cuántas trabas llegábamos a Monguí al poco de las 8 de la mañana. Al bajar del bus, una mujer dubitativa se nos acercaba y se autopresentava. Era María, hija de madre Muiska (indígena de la zona) y firme defensora de sus raíces. Ella sería nuestra guía por el páramo.

El pueblo de *Monguí

Nuestro recorrido empezaba en Monguí, un bonito pueblo de arquitectura colonial construido por colonizadores españoles. Se dice que estos creían que era una de las zonas donde los indígenas podían estar escondiendo grandes cantidades de oro y tesoros.  Por eso decidieron crear un asentamiento en esta área.

Los Frailejones, plantas de otro planeta

Pronto dejábamos el pueblo y llegábamos al subpáramo, un precioso valle rodeado de prados, altas montañas y pequeñas fincas ganaderas. Empezábamos a ascender y aparecían los primeros frailejones, unas plantas que además de parecer de otro planeta, eran las responsables de que en los páramos nacieran algunos de los ríos del país.

La niebla, tan habitual en la zona, se convertía en gotas de agua al entrar en contacto con las hojas del frailejón. Y estas descendían por las plantas hasta llegar al suelo, donde se juntaban con el resto de especies vegetales y se creaban los riachuelos que acabarían aconteciendo ríos. Al llegar alrededor de los 3.500 metros encontrábamos más prados y la vegetación parecía más la del principio de la caminata que la que esperábamos a estas alturas.

Las causas del cierre

Aquí María nos explicó que toda esta zona era parte del páramo, pero los propietarios de las diferentes áreas habían decidido quemar los frailejones para que las vacas pudieran pacer. También nos comentó que el que veríamos en poco rato era el Páramo de Ocetá, pero no pasaríamos por la misma ruta que había hecho tan famosa aquella área, puesto que el propietario había decidido prohibir el paso unas semanas antes, debido a unos problemas relacionados con ciertos comportamientos indebidos de turistas.

Ahora ya mas informados de las causas del cierre de una parte del páramo, continuamos subiendo hasta llegar a la parte que tan poca gente había visitado hasta ahora. Separados por una simple valla de alambres, los prados daban paso a un paisaje totalmente nuevo donde centenares de frailejones cubrían las montañas. La belleza de lo que estábamos viendo había borrado las malas noticias que habíamos recibido hasta aquel momento, y nos daba nuevas fuerzas para visitar aquel paisaje que parecía salido de los cuentos.

Un paisaje del género fantástico

Los primeros frailejones que no hacían más de dos palmos, daban paso a otras especies de más de dos metros. Los colores también cambiaban según las especies, que iban desde los típicos verdes, a los amarillentos e incluso a los grisáceos. Y cuanto más subíamos más numerosos eran estos. Hasta llegar a ciertos momentos donde se debía vigilar continuamente para no pisar ninguno.

Ante nosotros se sucedían grandes explanadas de altos frailejones, riachuelos con plantas acuáticas, zonas con grandes piedras volcánicas… Y así ir subiendo, maravillados por lo que estábamos viendo, llegábamos a los 4.000 metros de altura. El sol empezaba a desaparecer tras las montañas, y todo el valle aparecía ante nuestros ojos con nuevos e intensos colores.

La conservación de esta área del Páramo de Ocetá mantenía intacta la importante función del páramo. Y nosotros, como visitantes, teníamos el privilegio de observar un ecosistema muy especial.

Que sucede según los medios de la zona

Al volver de la ruta, la idea de preservar y conservar un lugar como este, se volvió mucho más sólida.

En Internet diferentes medios de comunicación hacían eco de la situación que nuestra guía, María, nos había explicado. Los propietarios de la zona se dedicaban a la tala indiscriminada de la vegetación para el pasto de sus rebaños. Al poco tiempo la policía ambiental se puso a investigar la situación.

Los propietarios acusaban a los ecoturistas de ser la razón por la cual no podían pacer y el municipio de Monguí se reunió con ellos. De manera temporal y preventiva  acordaron pagar los arrendamientos hasta que no se aprobara una medida adecuada.

El plan de manejo ecoturístico

Esto sucedía en el mes de Febrero y en mayo se creó el Plan de Manejo Ecoturístico en el Páramo de Siscunsí y Ocetá, que comprendía puntos como la zonificación eco turística y su señalización, la capacidad de carga  y su monitorización, reglamentación, etc.

Al cabo de un mes y pico de nuestra visita los alcaldes de las áreas que comprenden el lago de Tota, el Páramo de Siscunsí y el Páramo de Ocetá firmaban un acuerdo.  Crearon una asociación con el objetivo de  hacer presión al gobierno en la lucha por la preservación de la zona.

Este lugar es un claro ejemplo de lo que el turismo puede llegar a provocar, pero más importante que esto, hay el buen hacer y la gran voluntad de conservación por parte de los municipios y locales de cuidar de su casa.

Esto es Sostenibilidad.

DATOS DE INTERÉS:

Clima: 0C a 17C
Ecosistema: Páramo
Guía: María de Turismongui-Ocetour SAS
Como llegar: Desde la terminal de Sogamoso salen buses cada hora dirección a Monguí. El viaje es de unos 30-40 minutos, y al llegar la María te espera en la plaza del pueblo, donde para el mismo buzo.
Ruta: La caminata dura entre 5 y 7 horas, y se va de 3000m a 4000m. La dificultad es mediana pero el desnivel es importante y puede complicar el trayecto.
Recomendaciones: Llevar calzado cómodo de montaña y ropa para abrigar y proteger del agua. La niebla y la lluvia son característicos de la zona y las temperaturas pueden llegar a ser muy frías.
Nosotros llevábamos la comida, y también es recomendable traer snacks (que aporten energía) y mucha agua.
Contacto: En facebook utiliza el nombre de Maruja Soto Sierra, y la página de facebook de la agencia es Turismongui-Ocetour SAS. Su teléfono de contacto es 3134798492, y se la puede llamar o hablar por Whatsapp


 

Aleix Planas. Colaborador 

Graphic designer y viajero ha pasado los últimos meses viajando por Colombia y Perú.

Si queréis ver más fotos de sus viajes no dejéis de seguirlo en su Instagram

Contacto: aleixplanas.com/


 

 

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